Historias de Exito

Mario
Hola, hermanos, mi gente:
Soy Mario Huellitas y como podrán apreciar a través de esta instantánea, las canas me dan un look muy sexy, canchero y piola. Me he convertido en el metrosexual de Caballito.
Me perfuman y me peinan todos los días, me liman las uñas semanalmente y me bañan quincenalmente. Amo a mi familia pero odio el baño y a mi veterinaria Liliana, que mensualmente me revisa, toca y me tiene a dieta: repollo y pera, zanahoria y manzana.
Creo que no soy más un carnívoro, parezco un herbívoro y ya adelgacé casi cuatro kilos.
Ahora les abro mi corazón: Huellitas fue lo más, lo mejor, allí aprendí que los humanos eran buenos, cariñosos, generosos, dulces.
No olvidaré jamás a mi esposa Rosaura, a Cachila, a Simón, a Junior y ami Hada Madrina Silvia, a Marité, a Alejandra. Son tantos los que llevo en mi corazón, perdón si me olvido de alguien.
Pero no puedo volver con ustedes, tengo una familia, estoy feliz, consentido y muy querido. Para mi mamá soy un bombón, un tesoro, inteligente, duermo en las camas, todas las noches nos abrazamos.
Los humanos creen que no pensamos, lo hacemos; sufrimos física y espiritualmente ante la crueldad y la indiferencia, bendecimos a quien nos da una mano y sabemos que Dios sabe todo lo que cada uno hace.
Los abrazo y muevo la cola mil veces,
Mario Huellitas.
Querida gente:
Hablar de Mario es muy difícil, podría omitir algo. Es un amigo incondicional, un ser lleno de vida, alegría, cariñoso, su mirada sabia y profunda llega al alma, sus travesuras convierten la vida en una fiesta.
Mario es todo corazón, humildad y bondad. Hace mucho corrió a buscar auxilio cuando me descompuse: abrió la puerta de calle, subió y bajó las escaleras, trajo vecinos y al portero, lastimó sus patitas.
Que nadie se ilusione, él no está en adopción, quedará en su casa hasta que Dios lo permita. ¡Gracias, Huellitas!, por él y por sus hermanos.
Los quiero mucho,
Susana.
P.D.: aunque no lo crean, Mario redactó y me dictó su carta. ¡Es un genio!

